...EL GRAN DICTADOR...DISCURSO...CHARLES CHAPLIN...

sábado, 11 de julio de 2009

...CHILE/DIÁLOGO CERO...


Uno de los desafíos de nuestro mundo actual es desarrollar UNA CULTURA DEL DIÁLOGO. Parece increíble, pero a pesar de los avances tecnológicos y las ventajas que esto supone para el hombre y la mujer modernos, cada vez nos comunicamos menos. En otras palabras: el diálogo personal, que debería ser llevado a cabo de manera madura y en un marco de respeto, está signado hoy en día por la inmediatez, los prejuicios y la simpleza sofisticada de los slogans publicitarios.
¡Cuántas guerras, divorcios, peleas familiares, discusiones entre amigos y un sinfín de problemas podrían evitarse mediante el diálogo sincero y honesto!
Sin embargo, debemos admitir con tristeza que muchas veces optamos por el camino fácil: escondemos nuestros problemas "debajo de la alfombra", e intentamos seguir adelante, convenciéndonos a nosotros mismos de que "aquí no pasó nada". ¡Pero ese no es el camino!
Tiempo atrás mi pareja y yo presenciamos la discusión de dos personas que conocemos. Más allá de los detalles del pleito, que ahora no vienen al caso, la situación se prestó para que oficiásemos como mediadores y les ayudásemos en la búsqueda de una solución. Mientras conversábamos, aceptaron que el problema no es reciente sino que tiene su origen en la continua posposición de un necesario diálogo franco y maduro. En otras palabras, comprendían que su crisis relacional era consecuencia de esconder sus debilidades, diferencias, sensaciones y sentimientos "debajo de la alfombra".
¡Cuántas veces escogemos la senda más cómoda! El temor a descubrir quiénes somos, sumado al miedo a enfrentar los asuntos pendientes en nuestras vidas, nos moviliza a ocultar nuestra personalidad debajo de una aparente serenidad y un supuesto autocontrol. Sin embargo, tarde o temprano esta conducta arroja como saldo un profundo vacío existencial y una creciente insatisfacción espiritual.
Por eso uno de los males que atacan a la humanidad hoy en día es la falta de diálogo, de hablar los problemas en familia para que entre todos surja la solución, además de apoyar y estar pendiente del desarrollo de lo que acontece, por eso crecen los divorcios en el mundo porque no hay tiempo para conversar, estar en comunión la pareja, como trabajan los dos llegan cansados y lo que desean es irse a dormir, así que no dejemos que este mal avance, pongamos nuestro granito de arena y haremos mucho.

Con vehemente urgencia necesitamos recuperar el control de nuestras vidas. Y para ello precisamos abandonar la filosofía hedonista que nos lleva a priorizar el "sentirnos bien ahora, cueste lo que costare" y desarrollar (en simultáneo) una conciencia transparente que nos permita relacionarnos con los demás, practicando el diálogo como camino.

viernes, 10 de julio de 2009

...EL CÓNDOR HERIDO...


La selección chilena jugaba el partido decisivo para ir al mundial de Italia. No valía el empate. Tenían que ganarle al Brasil, en el Maracaná.
El ambiente estaba tenso. Más de 130.000 espectadores habían colmado las graderías del inmenso estadio. Cuando se entonó el Himno Nacional de Chile, las rechiflas y los gritos de los aficionados impidieron que se oyera.
«Otra vez Brasil al ataque. 17 minutos de juego. Dunga tiene la pelota. Dunga avanza con velocidad. Dunga no levanta la cabeza. Dunga centra la pelota y Careca conecta de cabeza. La pelota con violencia va hacia la portería chilena. Las tribunas se levantan, preparando el grito de gol, que Rojas, con un vuelo espectacular, ahoga. Tiro de esquina.
»Dunga al ataque. Cabecea dentro del área chica. Muchos cantan “¡gol!”, pero Rojas está inspirado. Otra magnífica intervención. “El Cóndor” vuelve a volar y saca la pelota al tiro de esquina.»
No importaba. Brasil sólo tenía que mantener el empate. Era lo único que necesitaban para ir a Italia.
En las gradas de ese monstruoso estadio se encontraba una empleada de “Light”, la compañía de electricidad de Río de Janeiro. Alguien le había entregado una bolsa de plástico con dos luces de bengala. Durante el primer tiempo, que terminó empatado sin goles, ella se había olvidado de la bolsa. Pero al inicio del segundo tiempo, después del gol de Careca del Brasil, sacó la bengala, leyó las instrucciones, apuntó hacia el cielo y tiró la cuerda.
Silbando, la luz de bengala cayó sobre la cancha, a escasos metros de «El Cóndor». Rojas se llevó las manos a la cara y el juego se interrumpió. Era el minuto 68 con 44 segundos de juego.
«El Cóndor» estaba herido, en la grama frente al arco. El humo de la pólvora cubría en una nube de confusión el incidente. En cuestión de instantes llegó una camilla que se llevó hacia los vestuarios al arquero con el rostro completamente ensangrentado.
Los dirigentes de la Federación Internacional de Fútbol descubrieron —porque las cámaras no mienten— que Rojas había aprovechado el momento para cortarse la frente con un bisturí que se había metido en el guante, y le aplicaron la pena capital del fútbol profesional; es decir, lo sancionaron de por vida. Pero pasaron diez meses antes de que «El Cóndor» confesara su culpa. El fútbol para él lo había sido todo.
¿Qué podemos aprender nosotros de «El Cóndor»? En su autobiografía titulada El Cóndor herido, que escribió con Sonia Vengoechea e Ítalo Frígoli, nos da a entender que, sea cual sea nuestra justificación, tarde o temprano más vale que confesemos nuestra culpa, si es que queremos librarnos de ese peso que llevamos adentro. «Mi problema era con mi conciencia y mi paz interior», reconoció Rojas. Él ya se lo había confesado todo a Dios y a su familia, en privado. Pero Dios le mostró el camino de la confesión pública, y eso —según «El Cóndor»— «era lo único que valía».

jueves, 9 de julio de 2009

¡...DECÍDETE A VOLAR...!


Abandona tu comodidad, enfrenta tus miedos e inseguridades, y sólo así, comenzarás a volar. Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, memoriza esta parábola:

"…Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo.

Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y él se dio cuenta de que iba a morir.

En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado cómo volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso…"

Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir.

Nunca es tarde. No importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir BASTA, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y volar ALTO y muy lejos del pantano.

Abandona la vía segura y cómoda. Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente.

martes, 7 de julio de 2009

...SEISCIENTOS SESENTA Y SEIS...


Ocurrió en la sección aristocrática de una de las áreas prósperas del sur de Chile. El número de la casa era el 600 de una calle de Puerto Montt. La hora del suceso: las doce de la noche. Dentro de la casa había seis adolescentes: tres muchachas y tres jóvenes, todos ellos hijos de familias pudientes, y todos estudiantes.
De pronto se armó un tiroteo entre ellos. Las tres niñas cayeron al suelo con heridas mortales en la cabeza. Los tres jóvenes huyeron despavoridos. Una sola pista tuvo la policía: en la casa había sesenta latas vacías de cerveza.
Lo triste del caso es que los seis jóvenes eran amigos, sin ninguna rivalidad, ningunos celos, ningún odio. ¿Por qué entonces ocurrió la matanza? La conclusión era evidente: lo declaraban las sesenta latas vacías de cerveza.
Sin querer, se formó en esta historia policial el célebre número bíblico 666. El número de la casa era 600. Sesenta latas vacías de cerveza daban cuenta de la actividad. Y eran 6 los jóvenes involucrados en la revuelta.
Según algunos intérpretes bíblicos el 666 es el número de la bestia apocalíptica. Dicen ellos que se refiere al gran sistema humano mundial compuesto de religión, cultura, ciencia, filosofía, e ingeniería genética y social, y que propone negar la soberanía de Dios, hacer caso omiso de sus leyes morales, y desmentir su influencia sobre la humanidad.
En este caso del Sur de Chile, Puerto Montt, podemos decir que la bestia que se puso en juego, sin necesidad del número 666, fue la bestia antigua que dormita debajo de una capa de civilización, cultura y buenos modales.
En pocas palabras, se trata de la bestia del pecado escondida debajo de una pátina de aparente refinamiento, lista para estallar dondequiera que halle el primer ambiente propicio, como por ejemplo muchachos sin ambición, música rock, sexo libre, y sesenta latas de cerveza.
¿Cuándo habremos de reconocer que la gran mayoría de las tragedias de la vida las provocan las demandas perversas de nuestro propio corazón?

lunes, 6 de julio de 2009

...HÉCTOR VELIS-MEZA...Y SU HISTORIA DE CORNUDOS...


Si existiera la profesión de curioso, no me cabe duda de que yo sería curioso profesional, pero soy lo que más se parece: periodista. Mucha gente cree que soy profesor de historia o castellano, lo que yo desmiento rotundamente, porque no me gusta vestirme con ropas ajenas. Además, me siento incómodo cuando me tratan de profesor.

Tampoco soy escritor, pese a que he publicado más de 16 volúmenes, algunos de ellos en colaboración. El escritor es quien da vida a productos de su imaginación y yo nunca he escrito una novela o un cuento. En consecuencia, sólo soy autor de libros.

Mi tiempo lo distribuyo preparando libretos para mi espacio en la radio; leyendo los libros que semanalmente comento en Teletrece Cable; dictando clases de Periodismo Narrativo, Técnicas de Redacción, Redacción Periodística y Oratoria en las universidades Central, Las Américas y UNIACC; asesorando editorialmente a Feria Chilena del Libro y trabajando en futuras publicaciones. Como me gusta lo que hago, me da la impresión de que no trabajo.
De mi libro "DICHOS,FRASES Y REFRANES CON HISTORIA" voy a explicar la Génesis de la palabra CORNUDO o por qué a los maridos engañados por sus esposas se les dice CORNUDOS…”… El Diccionario de la Lengua Española registra tres acepciones para la palabra cornudo. La primera dice textualmente que es el (animal) “que tiene cuernos”. La segunda agrega que se llama de este modo al “marido cuya mujer le ha faltado a la fidelidad conyugal”. Finalmente. La tercera acepción añade que, en Colombia y Cuba, se denomina de esta manera al “pez martillo”.
No existen muchos estudios acerca del origen de este vocablo y los diccionarios no ofrecen muchas luces sobre esta materia. Uno de los pocos libros que investigó la génesis de este vocablo es el del autor cubano José Z. Tallet; en su volumen Evitemos gazapos y gazapitos narra con pormenores la historia de esta locución. Relata que el origen de los cornudos -como esposos engañado por su mujer- se remontaría al siglo 12. En aquel entonces, el emperador Andrónico I Comneno de Bizancio (1122-1185), que era imprudentemente enamoradizo, elegía -para sus reiteradas y apasionadas aventurillas extraconyugales- a las esposas más agraciadas de los funcionarios claves de la corte, una torpeza que ponía en peligro su propia estabilidad.
El monarca estaba consciente de que con su actitud perjudicaba las relaciones que mantenía con sus más fieles servidores y que éstas se podían deteriorar de un momento a otro. Por esta razón, se las ingenió para compensarlos y mantenerlos tranquilos. Cuando enamoraba a la mujer de uno de sus dignatarios más cercanos, con mucha discreción lo convocaba a palacio y lo sorprendía gratamente entregándole, en usufructo, un vasto coto de caza, para su uso exclusivo y el de sus amigos. Además, al marido engañado se le otorgaba el derecho de fijar en la entrada de la propiedad una llamativa cornamenta de ciervo, para advertir que no se podía recorrerla sin autorización del dueño.
Al recibirse la notificación oficial en la comarca, todos sus habitantes entendían de inmediato que el favorecido por esta dispensa real estaba siendo engañado por su esposa y nada menos que con el emperador. Ante esta situación, se guardaba un decoroso silencio público pero, a espaldas del afectado, todos se reían y hacían mofa de su condición de cornudo. De este episodio histórico, cuenta Tallet, habría nacido esta expresión para referirse a maridos cándidos que no se dan cuenta de que sus esposas los reemplazan en los deberes conyugales.
Miguel de Cervantes en su libro La comedia entretenida hace decir a uno de los personajes que los yerros por amores son dignos de perdonar. Lope de Vega estuvo de acuerdo con él y agregó que disculpa dorada tiene cualquier yerro de amor. Los que nunca estarán de acuerdo con estas palabras tan inspiradas son los maridos traicionados, sobre todo cuando escuchan que alguien a sus espaldas pronuncia, casi en susurro, la palabra cornudo y sabe que están hablando de él…(GENTILEZA RADIO COOPERATIVA)

sábado, 4 de julio de 2009

¿...POR QUÉ SE SUICIDA LA GENTE...?


Jorge Mistral, el conocido actor mexicano, se quitó la vida. La noticia pareció increíble. El, que aparentemente lo tenía todo: fama, fortuna, amor, admiración y talento, no quiso seguir viviendo. ¿Por qué no pudo lograr la felicidad?
Muchos piensan que la felicidad hay que buscarla en las cosas simples, en los hechos de cada día, y así poder decir al final de la vida lo mismo que Amado Nervo: “Amé y fui amado, el sol acarició mi faz, vida no me debes nada, vida, estamos en paz”. Quizá otros piensen que el secreto está en captar a cada instante los placeres que da la vida.

La conocida folklorista Violeta Parra que cantó su singular “Gracias a la vida, que me ha dado tanto, me ha dado la risa y también el llanto” quizá pensó en su momento que así encontraría la felicidad, pero a Violeta Parra el agradecerle a la vida no le dio fuerzas para llegar hasta el fin y ella misma puso término a su vida.
El éxito, la fama, el amor y el dinero, no son capaces de evitar que se enfermen y mueran nuestros seres queridos.
¿Es que entonces no existe la felicidad? Un señor me dijo: “Yo siempre pensé que cuando obtuviera mi título universitario, tuviera una esposa, mi propio hogar, y un automóvil lograría la felicidad. Lo tuve todo y nunca me sentí feliz.”
¿Por qué es infeliz el hombre? ¿Por qué quiere quitarse la vida? El hombre no tiene felicidad porque no tiene paz.
La felicidad no la encontramos en las cosas materiales, sino que está dentro de nosotros mismos, y la paz es la entereza para afrontar todos los problemas de la vida. Pero ¿quién tiene esa entereza?

¿...VIOLENCIA FAMILIAR...?


Eran tres niños, hermanitos los tres, de seis, siete y ocho años de edad. Con ojos aterrorizados y temblando de miedo, no podían dejar de mirar. ¿Qué estaban mirando? Veían cómo su padre le daba una paliza brutal a su madre. La escena la describe un diario de América Latina.
El hombre enfurecido, a la vista de sus tres hijitos, golpeaba brutalmente a su esposa. ¿Cuál era la causa? Nadie sabe. Los niños sólo decían: «Papá estaba muy enojado.» Pero una palabra lo describe todo: violencia.
La violencia doméstica, aunque en la vida diaria no es nada nuevo, en las crónicas de los diarios y en los tribunales sí lo es. Es algo que ha recrudecido en las últimas décadas. Y esta crónica nos obliga a tocar dos puntos: la violencia entre padres, y su efecto en los hijos.
Algunos dicen que la violencia familiar la incita la familia misma, pero eso es ver el asunto de una manera superficial. La violencia nace en el corazón. Está adentro de uno como lo estaba en el corazón de Caín, y sólo necesita una muy pequeña provocación para estallar.
Decimos que es culpa de la mujer, o de los hijos, o del jefe o de otro, pero no lo es. Procede del corazón herido y confundido que vierte su frustración sobre los que están más cerca. Cuando el tronco está malo, todo el árbol lo está. Cuando el corazón vive en amargura, la persona en la que late reacciona con violencia.
¿Y qué de los hijos? No hay nada en todo el mundo que frustre y confunda y atemorice más al niño que ver a sus padres peleándose, especialmente cuando son encuentros violentos. Y si la criatura tiene dos, tres o cuatro años de edad, esos disgustos tienen efectos desastrosos que afectan toda su vida. Un sociólogo investigador dijo: «Cuanto más violenta es la pareja, de las que hemos entrevistado, más violentos son los hijos.» Por cierto, la violencia en los padres viene de la violencia en los progenitores de ellos.