...EL GRAN DICTADOR...DISCURSO...CHARLES CHAPLIN...

jueves, 23 de abril de 2009

..DÍA DEL LIBRO Y LA LECTURA...



La elección del día 23 de abril como día del libro y de la lectura, procede de la coincidencia del fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616, aunque realmente no fuese en el mismo día, debido a que la fecha de Shakespeare corresponde al calendario juliano, que sería el 3 de mayo del calendario gregoriano y que Cervantes falleció el 22, siendo enterrado el 23.

¿...SIN ESPERANZA...?


Es un zumbido que arrulla, que calma los nervios, que ayuda a dormir; a dormir cuando se puede, cuando las penas también se duermen. El lecho es de tierra; el techo, de cemento. Si es verano, hace calor; si es invierno, hace frío.
«Aquí la noche se hace eterna —dice Juan Cortés—, y el miedo a que alguien nos mate no desaparece nunca. Cuando un automóvil de la policía pasa sobre el puente —continúa—, el terror se hace más grande.»
Habiendo fracasado en la vida, Cortés no halla más refugio que el que hay debajo de los puentes, junto con otros treinta mil desamparados que habitan en la misma zona. Este hombre vive en Chile. Pero así mismo podría vivir en Buenos Aires, o en México, o en Caracas, o en Bogotá, o en Nueva York, o en Roma o en París. Porque este hombre es uno de los muchos desamparados.
Y son miles. Miles de hombres, de mujeres, de adolescentes y de niños que han perdido ya toda fe. No quieren ni siquiera seguir viviendo.
¿Qué esperanza hay para estos miles? Los gobiernos proveen algo de ayuda, pero es escasa. Las iglesias y las sociedades benéficas también ayudan, pero no es suficiente.
Humanamente no hay solución. El problema consiste en dos cosas: una, la falta de personal y de recursos para suplirles a tantos lo que necesitan; la otra, la tremenda enfermedad mental de esos desamparados que no les permite cambiar su condición. Algo ha muerto dentro de ellos y ya no pueden levantarse.
¿Significa esto que es esperanza muerta? Algunos han descartado la respuesta espiritual —es más, se burlan de ella—, pero la verdad es que la solución espiritual es la única que llega al corazón del problema.
Cuando una persona pierde toda esperanza, necesita ser levantada. Es más que comida lo que necesita. Lo que hay que hacer es corregir la condición del enfermo. Y se trata de dos enfermos: el que no quiere desprenderse de lo suyo para dar ayuda, y el que por ya haber perdido la esperanza, no puede, ni cuando hay ayuda, levantarse de su situación.

domingo, 19 de abril de 2009

...RELIGIÓN DE LOS SUICIDAS...



—Estoy sumamente deprimido —dijo Ricardo Leiva a sus compañeros de trabajo—. Estoy tan deprimido que ni siquiera siento dolor.
Y puso el brazo sobre la llama abierta de una cocina de gas.
Al mediodía pidió permiso en el trabajo para ir a su casa. Como no regresó en la tarde, el jefe lo llamó por teléfono.
Este es Ricardo Leiva —contestó una voz doliente y apagada.
Pero era una grabadora.
—He decidido acabar con mi vida —siguió diciendo el mensaje grabado—. La vida me ha consumido. He tomado catorce pastillas en los últimos cuarenta minutos. Si eso falla, usaré mi pistola 45.
Cuando la policía abrió la puerta de su casa, Ricardo estaba muerto. Pero su teléfono seguía contestando:
—Este es Ricardo Leiva...
He aquí otro que se suma a lo que ha llegado a ser una interminable lista de suicidas.
Ricardo Leiva era un ingeniero electrónico que llevaba cinco años trabajando en la misma empresa. Vivía bien. Tenía pocos amigos, es cierto, pero en su trabajo se llevaba bien con todos. De pronto entró en una profunda depresión, y no encontró más recurso que catorce pastillas somníferas y el tiro de una pistola.
¿Qué lo llevó a esa extrema resolución? Conjeturas hay muchas, pero hay una sola causa básica, que siempre es la misma. Esa causa básica es la falta de fe. No es la falta de religión. Lo cierto es que los suicidas suelen tener religión. Suelen ir mucho a la iglesia. Muchos, incluso, le piden perdón a Dios por lo que van a hacer. En sus notas de suicidio dicen con frecuencia: «¡Que Dios me perdone!»

viernes, 3 de abril de 2009

...¡...CULPABLE 176 VECES...!


El vocero del jurado se puso de pie. Tenía que leer el veredicto en el juicio contra Julio González. Leyó primero el cargo: «Homicidio.» Inmediatamente después pronunció la palabra fatal: «Culpable.» Luego, con lentitud desesperante leyó otro cargo, y otra vez pronunció el veredicto: «Culpable.»
Así fue leyendo cargos y pronunciando el mismo veredicto 176 veces. A Julio González lo hallaron culpable de 87 homicidios, con doble culpabilidad por cada uno. El 25 de marzo de 1990 González había prendido fuego a un salón de baile en Nueva York, y el incendio había provocado la muerte de 87 personas.
Es difícil imaginar lo que habrá sido para Julio González oír ese martilleo continuo de la palabra «culpable». Alguien dijo que era como una puntilla que se clavaba en el féretro mismo del hombre. Que a uno le digan «culpable» una vez es ya algo como para desmayarse. Pero que se lo digan 176 veces es como para no querer seguir viviendo. Sin embargo, la ley exigía que se detallara por separado cada cargo, y que se pronunciara, por cada uno, el mismo veredicto.

sábado, 21 de marzo de 2009

...ASESINATO DE UN SUEÑO...


A los catorce años de edad Anita Briones tenía la cabeza llena de sueños. Era bella, alegre, talentosa, y tenía una gran disposición para el arte. Le habían hecho pruebas ya de fotografía y actuación, y había salido bien. Podía soñar con una carrera como artista. Pero una noche salió a la calle para asistir a una fiesta. Esa fue su última salida. Una banda de adolescentes capitaneada por Rubén Guerrero de dieciocho años de edad, sin saber ni a quién apuntaban, la mató.
El primer tiro le dio en un brazo, y luego seis más en el cuerpo. Las expresiones tristes y confundidas de la madre fueron: «Estos jóvenes matan por el solo gusto de matar. No tienen ni preocupación, ni conciencia ni corazón. Mataron a mi hija por nada.»
Hay pandillas de adolescentes que salen en sus autos, armados de pistolas. Si no encuentran una pandilla rival en la cual descargar sus armas, eligen a la primera persona que ven y la matan, sin el menor remordimiento de conciencia.
Para algunos jóvenes de nuestro tiempo, matar a una persona tiene menos importancia que matar un perro. Derramar sangre humana y verla regada por el suelo les produce menos preocupación que derramar Coca Cola en la mesa de la pizzería.
¿Cómo es posible que exista esa despreocupación inhumana en algunos de nuestros adolescentes? ¿A qué se deben las pandillas y la violencia homicida? Todo el mundo habla y da sus opiniones, pero el mal continúa, y como que no hay solución.
Los jóvenes que se sienten arrastrados por este modo de vida necesitan reconocer que vivimos en un mundo compuesto no sólo de acciones sino también de consecuencias. Cada acción siempre tiene su consecuencia, y no hay quien pueda eludir esa ley universal.
Cada acción nuestra es un ladrillo que va construyendo el edificio que es nuestra vida. Somos hoy el conjunto de todas las semillas que en el pasado hemos sembrado. Y mañana seremos el conjunto de todas las semillas que estamos sembrando hoy. Esa es la ley eterna e inexorable de la cosecha.
Ahora bien, a fin de evitar esas acciones que producen consecuencias tan desastrosas, los padres de hijos pequeños necesitan, por su parte, darles el ejemplo de rectitud y moralidad que en el mañana hará de ellos personas dignas y honorables. Todo padre desea eso para sus hijos. Pero esa formación comienza hoy, no mañana...

domingo, 15 de marzo de 2009

...EL ARTE DE NO VER...


A todos en alguna ocasión nos han preguntado la hora, es algo tan común que es una respuesta automática, pero no hemos profundizado en lo que acá cuestionan, porque si pensamos en lo que ocasiona esa pregunta nos encontramos que es muy cierto el planteamiento que nos dan en la siguiente reflexión, por tanto cuando nos vuelvan a preguntar pensémoslo dos veces.

¿QUÉ HORA ES?

Iba yo por la calle y alguien me paró para preguntarme la hora. ¿Qué hora es, por favor? Debo tener cara de buena persona porque con frecuencia me para la gente para preguntarme la hora o la dirección de alguna calle.
Miré mi reloj y le dije la hora exacta. Luego le indiqué que mirase a su derecha. Allí, muy cerca y en grandes caracteres había un enorme reloj público que marcaba exactamente la hora. Se rió. No lo había visto. Me dio las gracias y siguió adelante.
Haciendo prácticas de computación la chica de al lado me preguntó la hora. Le señalé el borde inferior derecho de la pantalla de su propia computadora. Allí estaba la hora con toda claridad y delante de ella misma. Se rió y me dio un beso.
Cierto día otro amigo estaba hablando por su teléfono móvil, acabó la conversación y me preguntó la hora con el teléfono todavía en la mano. Le señalé la pantalla de su teléfono. Allí estaba, una vez más, la hora.
Es el arte de no ver. Tener las cosas delante de las narices y no verlas.
Muchas veces, las cosas que pasamos por alto son aquellas que hemos estado buscando.

domingo, 1 de marzo de 2009

...PERSEVERANCIA Y FE...



Un bello ejemplo de alguien que perseveró y no desmayó, que nos sirva de ejemplo para no dejar las metas que nos hemos propuesto, que esos objetivos los tendremos si mantenemos la fe viva, constante y si vienen dudas, oposiciones y todo aquello que puede asomar en el horizonte, no les demos cabida y continuemos hacia adelante a pesar de todo, recordemos que siendo valientes podremos obtener lo que deseamos.


Esta es la historia de un personaje que perseveró:

En 1816 ~ Su familia fue forzada a salir de su hogar, a la edad de 7 años tuvo que empezar a trabajar para ayudar con los gastos.
1818 ~ Su madre murió.
1831 ~ Fracasó en todos los negocios que emprendió.
1832 ~ Compitió para la Legislatura estatal y perdió. También perdió su trabajo y fue rechazado para entrar a la escuela de leyes.
1833 ~ Pidió prestado un dinero para empezar un negocio, fracasó y gastó 17 años de su vida para pagar la deuda.
1834 ~ Volvió a competir para la legislatura estatal y ganó.
1835 ~ Se comprometió en matrimonio, su novia murió.
1836 ~ Tuvo una crisis nerviosa y estuvo en cama por 6 meses.
1838 ~ Compitió para presidente de la cámara estatal y otra vez fue derrotado.
1840 ~ Se postuló para gobernador y fue derrotado.
1843 ~ Compitió para el congreso federal, y perdió.
1846 ~ Se postuló de nuevo para el congreso federal y ganó
1848 ~ Compitió en la reelección del congreso, y volvió a perder.
1849 ~ Se postuló para Oficial estatal y fue rechazado.
1854 ~ Compitió para senador y volvió a perder
1856 ~ Buscó la nominación a la vicepresidencia y obtuvo la ridícula suma de menos de 100 votos.
1858 ~ Compitió de nuevo para senador, y ¿qué creen?...volvió a perder
1860 ~ Fue elegido presidente de su país..
Actualmente es quizás el presidente más querido y recordado en la historia de su país..
Su nombre es Abraham Lincoln.
Si tienes fe y eres perseverante en todos los aspectos de la vida, nunca serás derrotado. Aunque algunas veces las cosas no salgan como te gustaría, recuerda que aún tienes vida…y esta certeza, convicción y fuerza te llevará por caminos que nunca has imaginado.